Más de 440 hectáreas de bosque y paisajes suavemente ondulados, aire puro y contacto directo con la naturaleza.
Lejos del ruido de la ciudad, conviven animales domésticos y salvajes (caballos, vacas, cabras, gallinas, gansos, ñandú -avestruz sudamericana-, garzas, patos, perdices, martinetas, mulitas, jabalí, etc.) y una gran variedad de coloridos pájaros que se sienten atraídos por el refugio de los pinos.
Nosotros los humanos estamos de paso. La Estancia es de ellos, de las plantas, de los árboles… Y de aquel que quiera venir a visitarlos.